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A muy pocos pasa desapercibido que los partidos políticos hoy en día son sólo agencias de contratación, que carecen de ideología, principios, rumbo y directrices. Las contiendas políticas son punto menos que semejantes a partidos de fútbol, en que los partidos contienden por el escore y no por los principios.
Sin embargo, hay partidos que, a lo largo de su historia, han acumulado tendencias en una u otra dirección. El caso del PAN es digno de mención, pues se identificó con la clase empresarial mexicana, con esos empresarios que creen que el trabajador es para explotarlo, que el gobierno es para favorecerlos, que es necesario permitir la entrega de recursos estratégicos del país al extranjero y que la educación debe ser privada, onerosa y dirigida a los que pueden pagarla, no a los que tienen capacidades para desarrollar el saber.
Actualmente, lo mismo da un partido que otro, pero el PAN, a lo largo de seis años de gobierno federal, ha demostrado ser una casta de incapaces, prepotentes y rapaces. Han mostrado ser ineptos en cosas sencillas y complejas. En lo sencillo podemos ver la manera en que se dan las credenciales de elector (que tienen la función de ser un documento para identificación). En las épocas anteriores, con un gobierno emanado de la “Revolución”, se tenía la capacidad para registrar a los ciudadanos y dotarlos de credencial en una sola sesión que duraba menos de 20 minutos. Hoy en día, con la alta tecnología que existe, con equipo electrónico que trabaja “en línea”, el retraso para entregar la credencial es de varios meses. La pregunta obligada ¿para qué tanto tiempo, si el trámite se hace en medios cibernéticos de alta velocidad? La respuesta tiene que ver con el control y la desconfianza que define a estos gazmoños gobernantes: no confían porque piensan que todos son como ellos, sucios, deshonestos, mentirosos y tramposos.
Aprendieron bien la lección recibida por lo peor de sus predecesores, pero lo que no fueron capaces de aprender fue la habilidad para controlar la deuda pública. Si sus predecesores les heredaron una deuda pública de 2 billones 300 mil millones de pesos, logrados al mantener empresas paraestatales que resultaron poco rentables, subsidiando la educación en todos los niveles, invirtiendo a fondo perdido en el campo, procurando sustituir importaciones con productos nacionales, creciendo en un sistema de salud y seguridad social financiado por el Estado, todo esto durante setenta años de gobierno, los panistas, haciéndose pasar por administradores de alto nivel, egresados de las mejores universidades privadas, vendiendo al mejor postor cada sector productivo del país, dejando de subsidiar en un alto porcentaje la educación, dejando de invertir en el campo, guardando cada centavo de los excedentes petroleros, incrementaron la deuda pública hasta más 3 billones 500 mil millones de pesos, más de mil billones con 300 mil millones de pesos arriba en tan sólo seis años.
¿Qué pasa con los panistas que resultan tan costosos al país? ¿Son más ineptos que sus antecesores? ¿O son más rateros? Si han dejado de gastar en educación pública, seguridad y medicina social, carreteras, inversión pública al campo, financiamiento de la industria paraestatal, ¿en qué han gastado tanto? ¿En ejército y policía para generar terror? Lo que sí sabemos los mexicanos es que estamos en peores manos que las que antes gobernaban el país. ¿Es esto lo que desean que sepamos para robustecer al PRI? Hay que observar de cerca y la respuesta vendrá sola.
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lunes, 12 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
Museos de Chabacanería
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Como siempre, buscando las candilejas que no le alumbran el entendimiento, el fallido director del museo “El Faro”, estacionado en la absoluta carencia de proyectos museográficos, insiste en que Coatzacoalcos debe contar con un museo para resguardar las piezas encontradas durante la corta exploración que provocaron las obras del túnel sumergido en Allende. Todo sería muy bueno si en Coatzacoalcos se tuviera la capacidad y las buenas intenciones como para emprender ese trabajo museográfico, pero eso es algo que no se ha dado, no porque los pobladores de esta ciudad carezcan del interés por tener un museo, sino porque las personas que participan en esos posibles patronatos, y que están dispuestas a proporcionar para estas actividades tanto su presencia como generosos donativos, se encuentran con las mezquindades de quienes sólo buscan las candilejas y carecen de la formación académica para estas actividades.
En un caso así, resulta mejor que estas piezas permanezcan a buen recaudo en las instalaciones del INAH en Veracruz, ya que ponerlas en manos de esos patronatos carentes de la capacidad técnica es exponerlas a las mediocres desatenciones que ya conocemos en los dos ejemplos de museo que hay en Coatzacoalcos: el del faro, con una colección muerta por la apatía y la falta de conocimiento museográfico, a tal grado que la temática portuaria ocupa un mínimo espacio en un área que es ya parque ecológico y no un museo vivo, actualizado y activo. El otro museo es el de la “pirámide”, de administración municipal, y que se encuentra en las peores condiciones que puede imaginar un visitante de museos.
Constituir otro patronato para el museo en que se fantasea no es más que una buena intención que pone en evidencia la falla del patronato del museo del faro, porque éste no ha sabido llevar a cabo proyecto alguno y se ha contentado con preservar una reducida colección y ofrecer cursitos de varias cosas, todas ellas ajenas a la información portuaria, histórica o museográfica, la colección no se incrementa, no hay exposiciones temporales de temas portuarios y el recorrido resulta más que anodino para quien ya fue por única vez.
¿Qué sentido puede tener integrar otro patronato más? Ya hay uno que falla, una asociación historiográfica cuyo nombre es lo único historiográfico que tiene, un “ateneo” que es como para dar pena o risa un museo olmeca desatendido, ¿será que la vanidad anodina de algunos requiera de otro patronato?
Si la respuesta es afirmativa, se requiere que los interesados entiendan que un museo en serio requiere de personal serio, con proyectos escritos y que demuestren su viabilidad, con personal que demuestre la capacidad académica para dirigir, curar, promocionar y estimular el trabajo de un museo. Por supuesto que ese personal requiere un salario adecuado, una supervisión basada en resultados y un compromiso a toda prueba. No es necesario traer ese personal de otras partes de la república, es seguro que lo hay en la región, pero hay que tener presente un concepto: PROFESIONALIZACIÓN. Por no hacerlo, se ha caído en una chabacanería que resulta vergonzosa, además de que es muy cara, porque bien lo dice la frase: “lo barato sale caro”.
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Como siempre, buscando las candilejas que no le alumbran el entendimiento, el fallido director del museo “El Faro”, estacionado en la absoluta carencia de proyectos museográficos, insiste en que Coatzacoalcos debe contar con un museo para resguardar las piezas encontradas durante la corta exploración que provocaron las obras del túnel sumergido en Allende. Todo sería muy bueno si en Coatzacoalcos se tuviera la capacidad y las buenas intenciones como para emprender ese trabajo museográfico, pero eso es algo que no se ha dado, no porque los pobladores de esta ciudad carezcan del interés por tener un museo, sino porque las personas que participan en esos posibles patronatos, y que están dispuestas a proporcionar para estas actividades tanto su presencia como generosos donativos, se encuentran con las mezquindades de quienes sólo buscan las candilejas y carecen de la formación académica para estas actividades.
En un caso así, resulta mejor que estas piezas permanezcan a buen recaudo en las instalaciones del INAH en Veracruz, ya que ponerlas en manos de esos patronatos carentes de la capacidad técnica es exponerlas a las mediocres desatenciones que ya conocemos en los dos ejemplos de museo que hay en Coatzacoalcos: el del faro, con una colección muerta por la apatía y la falta de conocimiento museográfico, a tal grado que la temática portuaria ocupa un mínimo espacio en un área que es ya parque ecológico y no un museo vivo, actualizado y activo. El otro museo es el de la “pirámide”, de administración municipal, y que se encuentra en las peores condiciones que puede imaginar un visitante de museos.
Constituir otro patronato para el museo en que se fantasea no es más que una buena intención que pone en evidencia la falla del patronato del museo del faro, porque éste no ha sabido llevar a cabo proyecto alguno y se ha contentado con preservar una reducida colección y ofrecer cursitos de varias cosas, todas ellas ajenas a la información portuaria, histórica o museográfica, la colección no se incrementa, no hay exposiciones temporales de temas portuarios y el recorrido resulta más que anodino para quien ya fue por única vez.
¿Qué sentido puede tener integrar otro patronato más? Ya hay uno que falla, una asociación historiográfica cuyo nombre es lo único historiográfico que tiene, un “ateneo” que es como para dar pena o risa un museo olmeca desatendido, ¿será que la vanidad anodina de algunos requiera de otro patronato?
Si la respuesta es afirmativa, se requiere que los interesados entiendan que un museo en serio requiere de personal serio, con proyectos escritos y que demuestren su viabilidad, con personal que demuestre la capacidad académica para dirigir, curar, promocionar y estimular el trabajo de un museo. Por supuesto que ese personal requiere un salario adecuado, una supervisión basada en resultados y un compromiso a toda prueba. No es necesario traer ese personal de otras partes de la república, es seguro que lo hay en la región, pero hay que tener presente un concepto: PROFESIONALIZACIÓN. Por no hacerlo, se ha caído en una chabacanería que resulta vergonzosa, además de que es muy cara, porque bien lo dice la frase: “lo barato sale caro”.
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martes, 23 de diciembre de 2008
La Avenida Universidad de Coatzacoalcos
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Muy bien que ¡por fin!, el gobernador de Veracruz logre inaugurar esta obra, será una vía digna de acceso a la ciudad, y una vía rápida de escape ante las contingencias que podrían afectar a Coatzacoalcos. Todo sería perfecto si hubiera los debidos puentes peatonales en los puntos de cruce de transeúntes. Pero eso no se construyó.
La deficiencia de puentes peatonales, debido a la ineptitud de las autoridades, tanto municipales como estatales, será resuelta mediante topes, con lo que la vía dejará de ser un digno acceso a Coatzacoalcos y una vía rápida de escape ante las contingencias. Lo que no han entendido esas sesudas autoridades es que los topes no dan seguridad alguna al peatón, que tiene que sortear el peligroso tráfico con el riesgo de ser atropellado por algún conductor molesto por la barbarie del tope.
En cambio, si se construyen puentes peatonales, se ofrece una seguridad absoluta a los peatones, que podrán cruzar la arteria sin riesgo alguno, dejando la calzada libre para que los vehículos de emergencia puedan circular con fluidez, y para que los visitantes de la ciudad tengan una imagen de un Veracruz que progresa.
Son necesarios los puentes peatonales en dos partes muy transitadas por los peatones: frente al ITESCO, donde miles de alumnos a diario arriesgaban sus vidas al sortear los topes, y frente a un conocido centro comercial que está a la entrada de las colonias Teresa Morales de Delgado y Las Gaviotas.
De instalarse estos puentes peatonales, el gobierno de Veracruz resarcirá a los miles de pobladores que a diario transitan por esta rúa, por los casi dos años de malos pavimentos, peligrosos hoyancos, topes irracionales y un gran riesgo para conductores y transeúntes. Nuevamente podría recuperarse la confianza en el sentido social del gobernador, porque lo contrario será factor que se adicionará a los muchos que le cierran el camino para la presidencia de la república.
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Muy bien que ¡por fin!, el gobernador de Veracruz logre inaugurar esta obra, será una vía digna de acceso a la ciudad, y una vía rápida de escape ante las contingencias que podrían afectar a Coatzacoalcos. Todo sería perfecto si hubiera los debidos puentes peatonales en los puntos de cruce de transeúntes. Pero eso no se construyó.
La deficiencia de puentes peatonales, debido a la ineptitud de las autoridades, tanto municipales como estatales, será resuelta mediante topes, con lo que la vía dejará de ser un digno acceso a Coatzacoalcos y una vía rápida de escape ante las contingencias. Lo que no han entendido esas sesudas autoridades es que los topes no dan seguridad alguna al peatón, que tiene que sortear el peligroso tráfico con el riesgo de ser atropellado por algún conductor molesto por la barbarie del tope.
En cambio, si se construyen puentes peatonales, se ofrece una seguridad absoluta a los peatones, que podrán cruzar la arteria sin riesgo alguno, dejando la calzada libre para que los vehículos de emergencia puedan circular con fluidez, y para que los visitantes de la ciudad tengan una imagen de un Veracruz que progresa.
Son necesarios los puentes peatonales en dos partes muy transitadas por los peatones: frente al ITESCO, donde miles de alumnos a diario arriesgaban sus vidas al sortear los topes, y frente a un conocido centro comercial que está a la entrada de las colonias Teresa Morales de Delgado y Las Gaviotas.
De instalarse estos puentes peatonales, el gobierno de Veracruz resarcirá a los miles de pobladores que a diario transitan por esta rúa, por los casi dos años de malos pavimentos, peligrosos hoyancos, topes irracionales y un gran riesgo para conductores y transeúntes. Nuevamente podría recuperarse la confianza en el sentido social del gobernador, porque lo contrario será factor que se adicionará a los muchos que le cierran el camino para la presidencia de la república.
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viernes, 21 de noviembre de 2008
Coatzacoalcos defrauda a Sedesol
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Es delicado cómo, compartiendo el fraude con los diputados panistas y con Fidel Herrera, el alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel, ha venido defraudando a Sedesol con numerosos proyectos, avalados por agrupaciones que desconocen, o soslayan en su beneficio, el fondo fraudulento de las acciones de este alcalde.
Pequeño, pero como muestra basta un botón, es el proyecto con que engañan a los pobladores de Allende haciendo creer que trabajan para prevenir las adicciones y la violencia contra las mujeres, para lo que solicitaron 300 mil pesos.
El proyecto costaría eso y más, si se realizaran las acciones y se contrataran los profesionistas adecuados. Pero Marcelo ha hecho creer que esas acciones son gratuitas y se ha apoyado en un otrora honorable club de servicio, a través de una persona cuyo nombre omito por respeto a la imagen que tenía de ella. Así que los trescientos mil pesos quedan en manos de quienes no hacen nada, mientras que se contrata a pasantes en psicología, que aceptan salarios de limosna y que carecen de las estrategias y método para llevar a cabo este complejo proyecto.
Por supuesto, no habrá resultados de ninguna especie, porque no es lo mismo un pasante inexperto, que un profesionista con la experiencia suficiente para saber lo que vale su trabajo y cómo lo pagan los proyectos de Solidaridad Social, que ocupan fondos del Banco Mundial.
Lo que es extraño es que a Marcelo, especialista en defraudar a Sedesol, como lo hizo en su anterior mandato, cuando el maestro Francisco Cano estaba al cargo de esta dependencia en Coatzacoalcos y se negó a cooperar con esos fraudes perpetrados por Gloria Corrales y Marcelo Montiel. Ahora sigue lo mismo y es extraño que le hayan asignado presupuestos, que hasta ahora sólo han servido para lucro de compromisos y Ganimedes.
No sería extraño que la problemática llegara hasta los mismos diputados locales y a Fidel Herrera, quienes revisarán los documentos que presente Montiel, y al que le pedirán participación en el enorme fraude que se lleva a cabo en Coatzacoalcos.
Estas son las cosas que han alejado a Fidel de sus aspiraciones a la Presidencia de México, porque a su partido no le conviene una persona que a cada paso deja fraudes e inconformidades, y solo favorece a sus cada vez menos amigos.
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Es delicado cómo, compartiendo el fraude con los diputados panistas y con Fidel Herrera, el alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel, ha venido defraudando a Sedesol con numerosos proyectos, avalados por agrupaciones que desconocen, o soslayan en su beneficio, el fondo fraudulento de las acciones de este alcalde.
Pequeño, pero como muestra basta un botón, es el proyecto con que engañan a los pobladores de Allende haciendo creer que trabajan para prevenir las adicciones y la violencia contra las mujeres, para lo que solicitaron 300 mil pesos.
El proyecto costaría eso y más, si se realizaran las acciones y se contrataran los profesionistas adecuados. Pero Marcelo ha hecho creer que esas acciones son gratuitas y se ha apoyado en un otrora honorable club de servicio, a través de una persona cuyo nombre omito por respeto a la imagen que tenía de ella. Así que los trescientos mil pesos quedan en manos de quienes no hacen nada, mientras que se contrata a pasantes en psicología, que aceptan salarios de limosna y que carecen de las estrategias y método para llevar a cabo este complejo proyecto.
Por supuesto, no habrá resultados de ninguna especie, porque no es lo mismo un pasante inexperto, que un profesionista con la experiencia suficiente para saber lo que vale su trabajo y cómo lo pagan los proyectos de Solidaridad Social, que ocupan fondos del Banco Mundial.
Lo que es extraño es que a Marcelo, especialista en defraudar a Sedesol, como lo hizo en su anterior mandato, cuando el maestro Francisco Cano estaba al cargo de esta dependencia en Coatzacoalcos y se negó a cooperar con esos fraudes perpetrados por Gloria Corrales y Marcelo Montiel. Ahora sigue lo mismo y es extraño que le hayan asignado presupuestos, que hasta ahora sólo han servido para lucro de compromisos y Ganimedes.
No sería extraño que la problemática llegara hasta los mismos diputados locales y a Fidel Herrera, quienes revisarán los documentos que presente Montiel, y al que le pedirán participación en el enorme fraude que se lleva a cabo en Coatzacoalcos.
Estas son las cosas que han alejado a Fidel de sus aspiraciones a la Presidencia de México, porque a su partido no le conviene una persona que a cada paso deja fraudes e inconformidades, y solo favorece a sus cada vez menos amigos.
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La Corrupción tocó otro fondo
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Cuando el catastrófico Lear Jet que, en su caída, calcinó a más de 50 vehículos con sus ocupantes, que circulaban en el periférico cuando la aeronave tocó tierra, con la correspondiente muerte de más de 50 inocentes, además de algunos miembros de la mafia retrógrada que gobierna el país y que viajaban en el vehículo aéreo, se puso de manifiesto, sobre todas las cosas, la estupidez de los principios privatizadores que, como es común en estos casos, privilegian el lucro y no la calidad y seguridad de los servicios.
Un mar de contratos para mantenimiento de la aeronave, una confusa declaratoria sobre la antigüedad del vehículo, la constante insistencia en que se trató de un “accidente”, cuando todos sabemos que los accidentes no nacen, se hacen. El culpar a pilotos y controladores de vuelo sin voz, o sin “chamba”.
Pero el punto no es si fue o no un atentado, vamos a creer lo increíble y aceptemos las “explicaciones” oficiales. El punto es que, hace años, cuando el mantenimiento y resguardo de los aviones del poder ejecutivo federal estaba a cargo de los mecánicos de la Fuerza Aérea Mexicana, a la que pertenecen por ley, nunca pasaban esas extrañas cosas de que cayeran sobre cientos de inocentes, sólo el del gobernador de Tabasco, Carlos Alberto Madrazo, en 1969, junto con el tenista Rafael “Pelón” Ozuna cayó, claro, este avión no era de la Fuerza Aérea Mexicana.
El punto de todo esto es que el pretendido accidente que cegó las vidas de más de cincuenta personas inocentes (a las que se han reducido a menos de diez), además de nueve integrantes de la camarilla que está hundiendo al país, fue consecuencia de esa oleada privatizadora en la que, incluso los aviones del poder ejecutivo federal, adquiridos con recursos públicos y para uso exclusivo del gobierno federal, pero que por esa intrínseca corrupción (y estupidez) pasan a propiedad de compañías privadas que no tienen siquiera la capacidad de garantizar la seguridad de los funcionarios que les dan de comer.
Así colocadas las cosas, el “accidentazo” del cómplice de Fe. Cal. en la entrega de los recursos petroleros nacionales al extraño enemigo que profana con sus botas el suelo mexicano, es consecuencia del mismo principio que defiende la estulticia de los dos últimos sexenios: creer que la iniciativa privada hace mejor las cosas que las entidades públicas. ¡Bien merecido!
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Cuando el catastrófico Lear Jet que, en su caída, calcinó a más de 50 vehículos con sus ocupantes, que circulaban en el periférico cuando la aeronave tocó tierra, con la correspondiente muerte de más de 50 inocentes, además de algunos miembros de la mafia retrógrada que gobierna el país y que viajaban en el vehículo aéreo, se puso de manifiesto, sobre todas las cosas, la estupidez de los principios privatizadores que, como es común en estos casos, privilegian el lucro y no la calidad y seguridad de los servicios.
Un mar de contratos para mantenimiento de la aeronave, una confusa declaratoria sobre la antigüedad del vehículo, la constante insistencia en que se trató de un “accidente”, cuando todos sabemos que los accidentes no nacen, se hacen. El culpar a pilotos y controladores de vuelo sin voz, o sin “chamba”.
Pero el punto no es si fue o no un atentado, vamos a creer lo increíble y aceptemos las “explicaciones” oficiales. El punto es que, hace años, cuando el mantenimiento y resguardo de los aviones del poder ejecutivo federal estaba a cargo de los mecánicos de la Fuerza Aérea Mexicana, a la que pertenecen por ley, nunca pasaban esas extrañas cosas de que cayeran sobre cientos de inocentes, sólo el del gobernador de Tabasco, Carlos Alberto Madrazo, en 1969, junto con el tenista Rafael “Pelón” Ozuna cayó, claro, este avión no era de la Fuerza Aérea Mexicana.
El punto de todo esto es que el pretendido accidente que cegó las vidas de más de cincuenta personas inocentes (a las que se han reducido a menos de diez), además de nueve integrantes de la camarilla que está hundiendo al país, fue consecuencia de esa oleada privatizadora en la que, incluso los aviones del poder ejecutivo federal, adquiridos con recursos públicos y para uso exclusivo del gobierno federal, pero que por esa intrínseca corrupción (y estupidez) pasan a propiedad de compañías privadas que no tienen siquiera la capacidad de garantizar la seguridad de los funcionarios que les dan de comer.
Así colocadas las cosas, el “accidentazo” del cómplice de Fe. Cal. en la entrega de los recursos petroleros nacionales al extraño enemigo que profana con sus botas el suelo mexicano, es consecuencia del mismo principio que defiende la estulticia de los dos últimos sexenios: creer que la iniciativa privada hace mejor las cosas que las entidades públicas. ¡Bien merecido!
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lunes, 17 de noviembre de 2008
El Informe de Tío Fide
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Es gracioso saber que las noticas de los periódicos amordazados y bien maiceados dicen que fue recibido con gran beneplácito de la Legislatura estatal el documento que contiene el informe de las actividades del Ejecutivo estatal. Subrayan que no hubo oposición ni cuestionamientos. Claro, no le han preguntado a los muchos habitantes del estado que, con toda claridad, piensan que es otro más de los engaños de esa “fidelidad” ya bien conocida.
En Coatzacoalcos, por ejemplo, se habla de los muchos millones invertidos en la ampliación de la avenida Universidad, pero los usuarios saben que se trata de una obra de tan mala calidad que se han formado, una y otra vez, grandes cráteres lodosos que hacen el trayecto por la flamante obra un verdadero infierno.
La mala planeación llega al grado que, en los pocos lugares donde parecía terminada la obra, se han tenido que volver a hacer zanjas para colocar o quitar cables, para construir muros de “contención” que no parecen contener más que la factura que se reparte entre los prohombres de la “fidelidad”. Cuando llueve se inunda el tramo debido a que fue concebido sin drenajes pluviales, las banquetas son como de casita de muñecas, una ciclo pista en la parte media del camellón parece ser, hasta este momento, el único acierto de la vía, pero se ve reducido al absurdo en cada cruce de calles por no contar con rampas para transitar en los velocípedos de manera expedita. Carece de puentes peatonales, como si fuera un camino vecinal de una ranchería, en vez de ser una de las dos vías de acceso a Coatzacoalcos.
Y así como esta obra, tal vez la mayor en tamaño, están todas las demás: un tramo de malecón que sólo sirve de acceso a un hotel de cadena internacional, pero no va a ningún lugar; calles que se anuncian como pavimentadas, pero que están cerradas a la circulación desde hace ya muchos días, y en las que no se ven avances, una ciclo pista playera, anunciada como la gran obra del sexenio y la que ni siquiera tiene los muros de contención para la arena en condiciones aceptables, etcétera, etc.
Se complace el Tío Fide al decir que su gobierno no tiene oposición, pero no tiene la capacidad para concretar obras de calidad. Tal vez no tenga oposición en los partidos políticos, pero en el pueblo de las diversas áreas del estado, el pueblo, los usuarios de las obras, todos esos que no son oposición por la simple razón que tampoco son gobierno, pero son los que pagan los impuestos que financian obras de mala calidad y redundan en enormes beneficios económicos para funcionarios y contratistas.
En esa dirección está también lo que sucede con el fantasioso túnel de Coatzacoalcos, que hasta ahora ha sido muy útil porque ha permitido confirmar la hipótesis histórica sobra la naturaleza portuaria de Coatzacoalcos en la época olmeca, pero que ha cobrado ya varias vidas de los operarios que lo han estado construyendo y se han confirmado las acusaciones sobre la mala calidad de los materiales que se utilizan para su construcción. Ese es el perfil de las obras de Fidel Herrera, es claro que así va a ganar mucho dinero, pero no la voluntad para erigirlo en Presidente de la República, porque el pueblo pide alguien inteligente y que no engañe y Fidel no es así.
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Es gracioso saber que las noticas de los periódicos amordazados y bien maiceados dicen que fue recibido con gran beneplácito de la Legislatura estatal el documento que contiene el informe de las actividades del Ejecutivo estatal. Subrayan que no hubo oposición ni cuestionamientos. Claro, no le han preguntado a los muchos habitantes del estado que, con toda claridad, piensan que es otro más de los engaños de esa “fidelidad” ya bien conocida.
En Coatzacoalcos, por ejemplo, se habla de los muchos millones invertidos en la ampliación de la avenida Universidad, pero los usuarios saben que se trata de una obra de tan mala calidad que se han formado, una y otra vez, grandes cráteres lodosos que hacen el trayecto por la flamante obra un verdadero infierno.
La mala planeación llega al grado que, en los pocos lugares donde parecía terminada la obra, se han tenido que volver a hacer zanjas para colocar o quitar cables, para construir muros de “contención” que no parecen contener más que la factura que se reparte entre los prohombres de la “fidelidad”. Cuando llueve se inunda el tramo debido a que fue concebido sin drenajes pluviales, las banquetas son como de casita de muñecas, una ciclo pista en la parte media del camellón parece ser, hasta este momento, el único acierto de la vía, pero se ve reducido al absurdo en cada cruce de calles por no contar con rampas para transitar en los velocípedos de manera expedita. Carece de puentes peatonales, como si fuera un camino vecinal de una ranchería, en vez de ser una de las dos vías de acceso a Coatzacoalcos.
Y así como esta obra, tal vez la mayor en tamaño, están todas las demás: un tramo de malecón que sólo sirve de acceso a un hotel de cadena internacional, pero no va a ningún lugar; calles que se anuncian como pavimentadas, pero que están cerradas a la circulación desde hace ya muchos días, y en las que no se ven avances, una ciclo pista playera, anunciada como la gran obra del sexenio y la que ni siquiera tiene los muros de contención para la arena en condiciones aceptables, etcétera, etc.
Se complace el Tío Fide al decir que su gobierno no tiene oposición, pero no tiene la capacidad para concretar obras de calidad. Tal vez no tenga oposición en los partidos políticos, pero en el pueblo de las diversas áreas del estado, el pueblo, los usuarios de las obras, todos esos que no son oposición por la simple razón que tampoco son gobierno, pero son los que pagan los impuestos que financian obras de mala calidad y redundan en enormes beneficios económicos para funcionarios y contratistas.
En esa dirección está también lo que sucede con el fantasioso túnel de Coatzacoalcos, que hasta ahora ha sido muy útil porque ha permitido confirmar la hipótesis histórica sobra la naturaleza portuaria de Coatzacoalcos en la época olmeca, pero que ha cobrado ya varias vidas de los operarios que lo han estado construyendo y se han confirmado las acusaciones sobre la mala calidad de los materiales que se utilizan para su construcción. Ese es el perfil de las obras de Fidel Herrera, es claro que así va a ganar mucho dinero, pero no la voluntad para erigirlo en Presidente de la República, porque el pueblo pide alguien inteligente y que no engañe y Fidel no es así.
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Coatzacoalcos Obra Pública
domingo, 26 de octubre de 2008
Carreteras Turísticas
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Uno de los ejemplos del enorme interés que el gobierno de Veracruz, y el de Coatzacoalcos, tienen en estimular el turismo en la región es la ruta de acceso del aeropuerto a Coatzacoalcos, particularmente en el tramo de cerca de cuatro kilómetros que constituye el acceso a esta ciudad.
La vía, que funciona como carta de presentación de la ciudad, desde hace casi seis meses es más problemática que un camino de terracería, realmente parece planeada para que los vehículos tengan problemas para circular. Tres de los seis carriles que tiene están bloqueados por una serie de muros que los imposibilitan para circular y los tres restantes han sido trazados para que funcionen como si fueran dos, pero llenos de baches tan profundos y amplios que parecen cráteres, interrumpidos con series de topes, bien planeados para hacer difícil la circulación a la vez que para deteriorar a todo tipo de vehículos.
Lo que parece hecho para provocar risa es que, para reparar de la manera más deficiente que pueda imaginarse, con materiales que los deslava la primera lluvia, se obstruyen los carriles por largas horas, en los lapsos de mayor tráfico del día y, por supuesto, cuando pueden ingresar o salir viajeros de la ciudad, las máquinas, camiones materialistas, revolvedoras, retroexcavadoras y buldóceres salen para obstruir aún más la circulación.
El resultado es que ningún viajero llega por placer a Coatzacoalcos, los que se ven obligados a llegar a la ciudad tienen que padecer esta problemática que disuade de acerarse a esta ciudad a descubrir los atractivos turísticos del sur de Veracruz. Mejor hospedarse en Minatitlán o Acayucan.
Otra cosa es la que sucede con el municipio indígena de Pajapan, colindante con el de Coatzacoalcos, que se preocupa por dar mantenimiento a los caminos y carreteras de su jurisdicción. Un ejemplo claro es el camino que une a Pajapan con la población de Cerritos, cerca del aeropuerto de Canticas. El camino pasa por varios lugares históricos, como lo es San Miguel Temoloapan, lugar a donde estuvo la hacienda del general Eulalio Vela, jefe político del cantón de Minatitlán gracias a quien se hicieron las gestiones que culminaron con la emancipación municipal de Coatzacoalcos. También pasa por la población de El Pescador, centro turístico con albergue cercano a la laguna de Minzapan y donde se producen diversas artesanías y medicamentos naturales.
Esta ruta, de quince kilómetros de terracería y diez de pavimento, se mantiene en perfectas condiciones, la autoridad municipal de Pajapan proporciona un mantenimiento constante, mediante labores de apisonamiento de piedra y conformación mecánica del camino, la vía no sólo no se ve interrumpida en las lluvias, sino que no tiene baches notables, ni topes, ni se ve la maquinaria obstruyendo la circulación, y no se trata de escasos cuatro kilómetros, sino de veinticinco.
Conclusión: el municipio de Pajapan resulta más amigable y apto para el turismo que el de Coatzacoalcos, no obstante las diferencias presupuestarias y de infraestructura.
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Uno de los ejemplos del enorme interés que el gobierno de Veracruz, y el de Coatzacoalcos, tienen en estimular el turismo en la región es la ruta de acceso del aeropuerto a Coatzacoalcos, particularmente en el tramo de cerca de cuatro kilómetros que constituye el acceso a esta ciudad.
La vía, que funciona como carta de presentación de la ciudad, desde hace casi seis meses es más problemática que un camino de terracería, realmente parece planeada para que los vehículos tengan problemas para circular. Tres de los seis carriles que tiene están bloqueados por una serie de muros que los imposibilitan para circular y los tres restantes han sido trazados para que funcionen como si fueran dos, pero llenos de baches tan profundos y amplios que parecen cráteres, interrumpidos con series de topes, bien planeados para hacer difícil la circulación a la vez que para deteriorar a todo tipo de vehículos.
Lo que parece hecho para provocar risa es que, para reparar de la manera más deficiente que pueda imaginarse, con materiales que los deslava la primera lluvia, se obstruyen los carriles por largas horas, en los lapsos de mayor tráfico del día y, por supuesto, cuando pueden ingresar o salir viajeros de la ciudad, las máquinas, camiones materialistas, revolvedoras, retroexcavadoras y buldóceres salen para obstruir aún más la circulación.
El resultado es que ningún viajero llega por placer a Coatzacoalcos, los que se ven obligados a llegar a la ciudad tienen que padecer esta problemática que disuade de acerarse a esta ciudad a descubrir los atractivos turísticos del sur de Veracruz. Mejor hospedarse en Minatitlán o Acayucan.
Otra cosa es la que sucede con el municipio indígena de Pajapan, colindante con el de Coatzacoalcos, que se preocupa por dar mantenimiento a los caminos y carreteras de su jurisdicción. Un ejemplo claro es el camino que une a Pajapan con la población de Cerritos, cerca del aeropuerto de Canticas. El camino pasa por varios lugares históricos, como lo es San Miguel Temoloapan, lugar a donde estuvo la hacienda del general Eulalio Vela, jefe político del cantón de Minatitlán gracias a quien se hicieron las gestiones que culminaron con la emancipación municipal de Coatzacoalcos. También pasa por la población de El Pescador, centro turístico con albergue cercano a la laguna de Minzapan y donde se producen diversas artesanías y medicamentos naturales.
Esta ruta, de quince kilómetros de terracería y diez de pavimento, se mantiene en perfectas condiciones, la autoridad municipal de Pajapan proporciona un mantenimiento constante, mediante labores de apisonamiento de piedra y conformación mecánica del camino, la vía no sólo no se ve interrumpida en las lluvias, sino que no tiene baches notables, ni topes, ni se ve la maquinaria obstruyendo la circulación, y no se trata de escasos cuatro kilómetros, sino de veinticinco.
Conclusión: el municipio de Pajapan resulta más amigable y apto para el turismo que el de Coatzacoalcos, no obstante las diferencias presupuestarias y de infraestructura.
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