Es penoso cuando un alcalde, o cualquier persona, buscando controlar a los demás (cosa por mucho imposible), lleva a cabo acciones que lo hacen ver ridículo o, por lo menos, muy torpe. Tal es el caso de la manera como el alcalde de Coatzacoalcos ha impedido el uso de obras terminadas, como es la ampliación de la avenida Universidad en el tramo que termina en el ITESCO. Se trata de poco más de tres kilómetros que están terminados desde noviembre de 2007, pero que la neurosis de los políticos de Paso de Ovejas ha impedido que los habitantes de Coatzacoalcos gocen de este beneficio.
Que, si se piensa en serio (cosa de la que son incapaces los políticos), este bulevar es prioritario, ya que la concentración vehicular se congestiona en este tramo a toda hora del día. Los defectos son muchos: al anterior alcalde se le ocurrió que los topes eran la mejor solución para dar seguridad a los peatones, lo que estimuló la violencia en contra de ellos. Eso sí, inteligentemente, dejó que los vehículos circularan por la vía recién terminada y cuya inauguración sería un mero trámite ornamental.
Pero la neurosis de Marcelo, que todo y a todos desea controlar, no pudo soportar que los habitantes de la zona más poblada de la ciudad circularan con seguridad y libertad por la vía recién terminada, pero no inaugurada. Para evitarlo, ordenó que se construyeran muros cada pocos metros a fin de que los conductores ni siquiera pensaran en resolver el problema de congestionamiento circulando por la flamante rúa.
Y así persiste la situación desde hace ya más de tres meses, dejando saldos de atropellados, impactos vehiculares, violencia urbana y recordatorios maternos al alcalde (a quien tienen sin cuidado). Si los vehículos de emergencia desean pasar por esos frecuentes y absurdos topes, lo hacen perjudicando sus suspensiones, total son vehículos del pueblo y se reparan con los pocos dineros del pueblo que sobran después de los saqueos tan característicos.
Así las cosas, se le engaña a los habitantes de la zona con pancartas en que se anuncia la posible inauguración del tramo, lo que, de buena fuente, sabemos que no se hará sino hasta después de diciembre, ¿razón? El control neurótico de Marcelo.
sábado, 21 de junio de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
El Oscuro Encuentro Internacional del Mar en Coatzacoalcos
Este cuarto Encuentro Internacional del Mar se perfila como el más oscuro que haya habido. No le es posible a un ayuntamiento encabezado por gente profundamente ignorante, el entender y fomentar un evento cultural de esta dimensión. La pequeñez con la que piensan la cultura, les ha impedido entender que los presupuestos destinados para ese renglón deben gastarse en ese rubro, y no “ahorrarlos” para que vayan a dar a los bolsillos de alcalde y tesorero.
Este problema, que ya se ha venido observando en las conductas del actual ayuntamiento (cuyo símbolo al amanecer el año es el de un gorila), se hace más notorio en una evento de estas dimensiones. Los presupuestos, a pesar de haber sido depositados por los patrocinadores y el gobierno de Veracruz, no llegan a los proveedores de servicios ni a los participantes. Se anuncia la presencia de innumerables figuras, pero tal vez no sea posible apreciar sus ideas, ni verlos en vivo, porque Montiel no es capaz de poner en orden a su tesorero, o porque le tiene la consigna de no pagar.
Hasta ahora (unos pocos días antes del evento), parece ser que se reducirá a las muestras de escuelas de computación sobre el software libre; a unas –que serán graciosas, o demasiado sesudas– intervenciones para hablar de la Malinche, a varios eventos “deportivos” entre los que destacan las competencias de carros “modificados”, un triatlón –que afortunadamente se ha venido repitiendo– y una firma de un convenio de colaboración cultural entre tres de los países latinoamericanos, cuyos representantes han aceptado venir al cuarto encuentro, pero no han percibido las fallas de organización que existen por falta de la intención de Alcalde y tesorero.
De la parte musical, el único nombre que destaca es Oscar de León. Muy lejos están los días en que participó Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, etc. No hay nada de teatro programado, ni tampoco se espera nada de música sinfónica –excepto una ópera de Bizet que se cobrará cara–, no hay tampoco temáticas dedicadas a la mujer, y el ambientalismo se limita a hablar del ya muy sobado “calentamiento” global, sin que el ayuntamiento tenga la coherencia, por ejemplo, de sembrar árboles en cada área verde que pueda rescatar.
Se ha querido integrar a las culturas de la región, pero la única que tiene una participación coherente, tal vez por ser muy escénicos, son los zapotecos, con su regada de fruta y su paseo multitudinario. A los indígenas de la región, no se les comprende ni se les da los espacios adecuados dentro de las ponencias y foros (cuando se dice que el principal foro es de la Malinche), sino que se les somete a hacer actos desarraigados frente a la “pirámide olmeca”, de plástico y material sintético, para hacer un “paseo” muy distinto de toda tradición indígena local. Otra vez se muestra la ignorancia de Montiel, y su incapacidad de contratar asesores adecuados a las cuestiones indígenas.
El vaticinio: una verdadera caricatura de otros encuentros. Caricatura que no se debe a incapacidad del encargado –que es el mismo de los tres años anteriores– sino a la ineptitud e ignorancia de la camarilla gobernante. Antes les decían “burros cargados de oro”, pero ahora les dicen a los mismos personajes, simplemente “pobres burros”.
Y es que el alcalde que creó los encuentros, también tenía algunas relaciones con ciertos pensadores. Pero el actual alcalde sólo conoce de sus intereses egoístas y de apoderarse de los recursos públicos.
Este problema, que ya se ha venido observando en las conductas del actual ayuntamiento (cuyo símbolo al amanecer el año es el de un gorila), se hace más notorio en una evento de estas dimensiones. Los presupuestos, a pesar de haber sido depositados por los patrocinadores y el gobierno de Veracruz, no llegan a los proveedores de servicios ni a los participantes. Se anuncia la presencia de innumerables figuras, pero tal vez no sea posible apreciar sus ideas, ni verlos en vivo, porque Montiel no es capaz de poner en orden a su tesorero, o porque le tiene la consigna de no pagar.
Hasta ahora (unos pocos días antes del evento), parece ser que se reducirá a las muestras de escuelas de computación sobre el software libre; a unas –que serán graciosas, o demasiado sesudas– intervenciones para hablar de la Malinche, a varios eventos “deportivos” entre los que destacan las competencias de carros “modificados”, un triatlón –que afortunadamente se ha venido repitiendo– y una firma de un convenio de colaboración cultural entre tres de los países latinoamericanos, cuyos representantes han aceptado venir al cuarto encuentro, pero no han percibido las fallas de organización que existen por falta de la intención de Alcalde y tesorero.
De la parte musical, el único nombre que destaca es Oscar de León. Muy lejos están los días en que participó Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, etc. No hay nada de teatro programado, ni tampoco se espera nada de música sinfónica –excepto una ópera de Bizet que se cobrará cara–, no hay tampoco temáticas dedicadas a la mujer, y el ambientalismo se limita a hablar del ya muy sobado “calentamiento” global, sin que el ayuntamiento tenga la coherencia, por ejemplo, de sembrar árboles en cada área verde que pueda rescatar.
Se ha querido integrar a las culturas de la región, pero la única que tiene una participación coherente, tal vez por ser muy escénicos, son los zapotecos, con su regada de fruta y su paseo multitudinario. A los indígenas de la región, no se les comprende ni se les da los espacios adecuados dentro de las ponencias y foros (cuando se dice que el principal foro es de la Malinche), sino que se les somete a hacer actos desarraigados frente a la “pirámide olmeca”, de plástico y material sintético, para hacer un “paseo” muy distinto de toda tradición indígena local. Otra vez se muestra la ignorancia de Montiel, y su incapacidad de contratar asesores adecuados a las cuestiones indígenas.
El vaticinio: una verdadera caricatura de otros encuentros. Caricatura que no se debe a incapacidad del encargado –que es el mismo de los tres años anteriores– sino a la ineptitud e ignorancia de la camarilla gobernante. Antes les decían “burros cargados de oro”, pero ahora les dicen a los mismos personajes, simplemente “pobres burros”.
Y es que el alcalde que creó los encuentros, también tenía algunas relaciones con ciertos pensadores. Pero el actual alcalde sólo conoce de sus intereses egoístas y de apoderarse de los recursos públicos.
jueves, 24 de abril de 2008
Un Gobierno Represivo
Cuando un grupo gobernante deja de entender que está al servicio de los gobernados y empieza a pensar que el pueblo le está en deuda, comienza a ejercer venganzas, la mayoría sin sentido, en contra de él. Esto viene pasando de manera notoria en Coatzacoalcos, haciéndose notar el absurdo de las acciones del director de obras públicas municipales, una persona deshonesta y capaz de cualquier cosa, llamada Joaquín Caballero Rosiñol, quien es incapaz de lograr que se concluyan las obras de la ampliación de la avenida Universidad en el tramo de Las Gaviotas al Itesco, tramo que se había venido usando por los vehículos que libraban la densidad del tráfico por esta vía, al fin y al cabo construida, aunque con pequeños detalles que faltan por concluir.
El absurdo de Caballero Rosiñol llegó al grado de cerrar con pequeñas bardas de pedazos de concreto pegados con rudo cemento para que no circulen los vehículos que aliviaban el tráfico en ese tramo. Resultado: mayor tráfico, más accidentes y el dispendio de recursos al construir muros que habrán de ser derrumbados cuando se piense –en ese absurdo de la represión– que es tiempo de usar un tramo que ya está listo desde hace más de seis meses.
Esta es una de las obras con que se anuncian los resultados de 100 días de un gobierno represivo que padece Coatzacoalcos. Lo bueno es que ya sólo quedan 900 días por delante de soportar la incapacidad de un Caballero Rosiñol. Ineptitud que también se ha hecho notoria en las aplicaciones de pintura a las líneas de unos cuantos cruceros de la ciudad, operación para la que se elige la hora de más tráfico, según el área de que se trate, a fin de que la molestia de los ciudadanos se convierta en contra de los funcionarios, que esperan ser vistos como los salvadores de la urbanidad, en vez de ser vistos como los gorilas que podrían civilizarse y pintar sus banquetas peatonales en el lapso de las 10:00 de la noche a las 5:00 de la mañana, dando también un resultado –ahora sí– impresionante, ya que de la noche a la mañana aparecería la pintura en los tramos elegidos, sorprendiendo positivamente al ciudadano.
Aquí se aprecia el peso negativo de la torpeza de los funcionarios corruptos, pero pretenciosos, que pesan realmente en contra de la buena imagen y de las posibles buenas intenciones del alcalde que los contrata. Que lo hace para que le resuelvan los problemas y no para que le ganen más críticas. ¿O pesan más los negocios que pueda hacer que el prestigio del político? Los hechos dan las respuestas.
El absurdo de Caballero Rosiñol llegó al grado de cerrar con pequeñas bardas de pedazos de concreto pegados con rudo cemento para que no circulen los vehículos que aliviaban el tráfico en ese tramo. Resultado: mayor tráfico, más accidentes y el dispendio de recursos al construir muros que habrán de ser derrumbados cuando se piense –en ese absurdo de la represión– que es tiempo de usar un tramo que ya está listo desde hace más de seis meses.
Esta es una de las obras con que se anuncian los resultados de 100 días de un gobierno represivo que padece Coatzacoalcos. Lo bueno es que ya sólo quedan 900 días por delante de soportar la incapacidad de un Caballero Rosiñol. Ineptitud que también se ha hecho notoria en las aplicaciones de pintura a las líneas de unos cuantos cruceros de la ciudad, operación para la que se elige la hora de más tráfico, según el área de que se trate, a fin de que la molestia de los ciudadanos se convierta en contra de los funcionarios, que esperan ser vistos como los salvadores de la urbanidad, en vez de ser vistos como los gorilas que podrían civilizarse y pintar sus banquetas peatonales en el lapso de las 10:00 de la noche a las 5:00 de la mañana, dando también un resultado –ahora sí– impresionante, ya que de la noche a la mañana aparecería la pintura en los tramos elegidos, sorprendiendo positivamente al ciudadano.
Aquí se aprecia el peso negativo de la torpeza de los funcionarios corruptos, pero pretenciosos, que pesan realmente en contra de la buena imagen y de las posibles buenas intenciones del alcalde que los contrata. Que lo hace para que le resuelvan los problemas y no para que le ganen más críticas. ¿O pesan más los negocios que pueda hacer que el prestigio del político? Los hechos dan las respuestas.
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Coatzacoalcos,
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lunes, 14 de abril de 2008
El Vergonzoso Asunto Petrolero
Es característica la vehemencia con la que los jerarcas del sistema defienden la necesidad de poner la riqueza petrolera mexicana en manos de las compañías extranjeras. Han hecho creer a una gran mayoría del ignorante pueblo de México que son necesarios los caudales y la tecnología extranjera para que la industria pueda trabajar. Nada más falso, Pemex es la empresa petrolera más rentable del mundo, aún cuando se le ha querido desmantelar de diversas maneras.
Si se quisiera en realidad activar la actividad de la empresa, se estaría planteando la oferta de plazas a los técnicos mexicanos que estuvieran dispuestos a desarrollar tecnología para lograr una mejor explotación petrolera, tanto en aguas profundas como en aguas someras. Se estaría financiando toda clase de investigación científica encaminada a la producción petrolera y petroquímica; los jóvenes universitarios y politécnicos tendrían vasto campo para desarrollar sus inquietudes y –lo que es más atractivo– estarían dispuestos a hacerlo por salarios reducidos, con tal de obtener la experiencia y el reconocimiento que les permitiera ocupar los cargos que ahora se están abriendo para burócratas del petróleo –estos sí, excesivamente bien pagados.
No es necesario hacer ningún debate, sino reconocer que, si se fomenta la investigación científica y tecnológica, en menos de 4 años se tendrá la tecnología necesaria, y será propia, de tal manera que el gasto en educación se verá como una inversión neta. Sólo hace falta que el Instituto Mexicano del Petróleo cambie su perfil, de ser un mero impartidor de cursitos motivacionales, vuelva a ser el centro de la actividad en la tecnología del petróleo. Para esto se requiere tan sólo voluntad política.
Pero la voluntad política es precisamente lo que no existe por parte del gobierno de México desde Salinas, cuando se hicieron dos cosas de gran perjuicio, una fue la desaparición de la SPCO, Subdirección de Proyectos y Construcción de Obras, que era el brazo con que contaba Pemex para desarrollarse, construir y crecer. La otra fue conceder en tener certificaciones del tipo ISO, que siguen estándares de calidad internacionales, que en ningún modo son mejores que la Norma Oficial Mexicana, NOM, pero que restringen las actividades de las empresas, porque (aparte de innumerables e inútiles papeleos), condicionan la certificación de una empresa a que pueda sólo comprar a empresas certificadas, con lo que dejó Pemex de comprar sus refacciones e insumos a los talleres que los producían, en tiempos cortos y en calidades adecuadas, para comprarlas a empresas en el extranjero, que hacen lenta y burocrática la operación y que muchas veces ofrecen productos de mucha menor calidad que la que venían ofreciendo los técnicos mexicanos.
Los ejemplos abundan, uno de ellos son los sellos para las bombas de aceite caliente, que comprados en el extranjero son de neopreno y duran poco menos de 1 mes, mientras que hechos en los talleres mexicanos, con tecnología mexicana, eran de teflón y tenían una duración hasta de seis meses.
Pero los panistas, los comunicadores y gran parte del pueblo de México, nunca han estado en contacto con la producción petrolera, no la conocen siquiera, y se les hace fácil hablar a partir de lo que otros les dicen.
Ese es el mismo caso cuando hablan del trabajador petrolero y desprecian al sindicalismo por su mal prestigio de corporativismo y venta de plazas. Es cierto que eso no está bien, pero no son capaces de ver que al interior del trabajo petrolero no sólo hay sindicalismo, ni sólo esa función criticable del sindicato, también hay otras funciones y actividades que ennoblecen al trabajador y hacen pensar que, si las cosas andan mal ahora, peor andarían si no existiera el sindicalismo, a pesar de sus indiscutibles males.
En suma, no son los trajeados políticos del PAN o del PRI quienes tienen el derecho a opinar del tema petrolero, porque ni siquiera lo conocen. Ni tampoco es el asunto petrolero un tema a discusión. Lo que debe hacerse es invertir en educación y los resultados serán los más rentables en todos los renglones –incluso políticamente.
Si se quisiera en realidad activar la actividad de la empresa, se estaría planteando la oferta de plazas a los técnicos mexicanos que estuvieran dispuestos a desarrollar tecnología para lograr una mejor explotación petrolera, tanto en aguas profundas como en aguas someras. Se estaría financiando toda clase de investigación científica encaminada a la producción petrolera y petroquímica; los jóvenes universitarios y politécnicos tendrían vasto campo para desarrollar sus inquietudes y –lo que es más atractivo– estarían dispuestos a hacerlo por salarios reducidos, con tal de obtener la experiencia y el reconocimiento que les permitiera ocupar los cargos que ahora se están abriendo para burócratas del petróleo –estos sí, excesivamente bien pagados.
No es necesario hacer ningún debate, sino reconocer que, si se fomenta la investigación científica y tecnológica, en menos de 4 años se tendrá la tecnología necesaria, y será propia, de tal manera que el gasto en educación se verá como una inversión neta. Sólo hace falta que el Instituto Mexicano del Petróleo cambie su perfil, de ser un mero impartidor de cursitos motivacionales, vuelva a ser el centro de la actividad en la tecnología del petróleo. Para esto se requiere tan sólo voluntad política.
Pero la voluntad política es precisamente lo que no existe por parte del gobierno de México desde Salinas, cuando se hicieron dos cosas de gran perjuicio, una fue la desaparición de la SPCO, Subdirección de Proyectos y Construcción de Obras, que era el brazo con que contaba Pemex para desarrollarse, construir y crecer. La otra fue conceder en tener certificaciones del tipo ISO, que siguen estándares de calidad internacionales, que en ningún modo son mejores que la Norma Oficial Mexicana, NOM, pero que restringen las actividades de las empresas, porque (aparte de innumerables e inútiles papeleos), condicionan la certificación de una empresa a que pueda sólo comprar a empresas certificadas, con lo que dejó Pemex de comprar sus refacciones e insumos a los talleres que los producían, en tiempos cortos y en calidades adecuadas, para comprarlas a empresas en el extranjero, que hacen lenta y burocrática la operación y que muchas veces ofrecen productos de mucha menor calidad que la que venían ofreciendo los técnicos mexicanos.
Los ejemplos abundan, uno de ellos son los sellos para las bombas de aceite caliente, que comprados en el extranjero son de neopreno y duran poco menos de 1 mes, mientras que hechos en los talleres mexicanos, con tecnología mexicana, eran de teflón y tenían una duración hasta de seis meses.
Pero los panistas, los comunicadores y gran parte del pueblo de México, nunca han estado en contacto con la producción petrolera, no la conocen siquiera, y se les hace fácil hablar a partir de lo que otros les dicen.
Ese es el mismo caso cuando hablan del trabajador petrolero y desprecian al sindicalismo por su mal prestigio de corporativismo y venta de plazas. Es cierto que eso no está bien, pero no son capaces de ver que al interior del trabajo petrolero no sólo hay sindicalismo, ni sólo esa función criticable del sindicato, también hay otras funciones y actividades que ennoblecen al trabajador y hacen pensar que, si las cosas andan mal ahora, peor andarían si no existiera el sindicalismo, a pesar de sus indiscutibles males.
En suma, no son los trajeados políticos del PAN o del PRI quienes tienen el derecho a opinar del tema petrolero, porque ni siquiera lo conocen. Ni tampoco es el asunto petrolero un tema a discusión. Lo que debe hacerse es invertir en educación y los resultados serán los más rentables en todos los renglones –incluso políticamente.
miércoles, 9 de abril de 2008
Aclarando al Faro
Hay que escuchar las razones que tienen las personas, para comprender sus acciones –tal vez no para justificarlas, pero sí para tomar una exacta dimensión de su actuar. Este es el caso de los motivos que tiene el Director del Museo Portuario de Coatzacoalcos para no reclamar las piezas recientemente encontradas en Allende y que aportan sin duda una notoria información sobre la actividad portuaria en el Coatzacoalcos prehispánico.
Parece ser que a la asociación Museo Portuario de Coatzacoalcos, A.C., más conocido como “museo del faro”, tiene mal elaborados los estatutos del acta constitutiva y, a pesar de ser una organización establecida para ese fin, no dice explícitamente en alguno de los estatutos la expresión: “coadyuvar a la preservación del patrimonio artístico y cultural de la nación, de conformidad con el Artículo tal y tal…”. Por no poner atención a esto, el entonces presidente del Museo Portuario, Ignacio Domínguez, dejó descubierto este importante renglón que ahora, si de remediar las cosas se trata, habrá de hacer los debidos cambios en el acta constitutiva, con el consiguiente costo. Burocracia que requiere el INAH y que no hay más remedio que acatar.
Pero lo que resulta preocupante es que nadie, ningún organismo de esos, ha hecho hasta ahora gestión alguna para conservar las piezas, con lo que prueban su inutilidad para la acción. Ordóñez explicó a quien escribe estas líneas que la gestión debiera hacerla el grupo directivo del Museo Portuario, que hasta ahora ha descansado, y sigue descansando de no hacer nada. Por esta razón, es que Ordóñez, quien parece ser la única voz interesada en Coatzacoalcos, pidió el respaldo de la Asociación Historiográfica de Coatzacoalcos para gestionar que las piezas queden en resguardo y a cargo de esta asociación.
Cabe decir que esta Asociación sí cumple con la condición de tener ese estatuto en su acta constitutiva. Decir que incorporar este estatuto costó a este humilde (y ponzoñoso) redactor el haber tenido que alzar la voz ante el muy respetado señor Alberto Ocampo, quien entendió finalmente la necesidad de este estatuto y procedió a pedir al notario que lo incorporara. Sólo fue secundada la voz por Rafael Alcántara, quien hoy en día es presidente de la mesa directiva de esta Asociación, y quien tiene el empuje para hacer que cumpla con su función social.
Para abundar, aunque la Asociación Historiográfica de Coatzacoalcos no es un museo, sí tiene la condición formal para coadyuvar en el resguardo del patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, por lo que sería muy sano que el INAH la tomara en cuenta y, con el debido papeleo entre asociaciones, efectuar un convenio –si es posible notarial– a fin de que se exhiban las piezas en las salas que el Museo Portuario tiene para ese fin, y se consiga el presupuesto necesario para montar la exposición con las debidas condiciones museográficas. Esto tal vez permita salvar de la muerte real a un museo –el único en Coatzacoalcos– que ha sido descuidado por los socios, lo que ha provocado el abandono presupuestario de las autoridades, y que en un tiempo más o menos corto, de seguir en esa inanición, quede como un cadáver cultural más de los que pueblan Coatzacoalcos.
Así que el reto es proceder con inteligencia, apoyarse en los que saben de estas cosas (que además son habitantes de la localidad) y dejar el relumbrón social para otros momentos. Hoy es el momento de actuar, de hacer proyectos técnicos, de convencer a los especialistas y a las instituciones, de buscar presupuestos que no entrañen compromisos ni deshonestidades. Ya pasó el inútil momento de la farsa social y llegó el momento solidario del trabajo.
Parece ser que a la asociación Museo Portuario de Coatzacoalcos, A.C., más conocido como “museo del faro”, tiene mal elaborados los estatutos del acta constitutiva y, a pesar de ser una organización establecida para ese fin, no dice explícitamente en alguno de los estatutos la expresión: “coadyuvar a la preservación del patrimonio artístico y cultural de la nación, de conformidad con el Artículo tal y tal…”. Por no poner atención a esto, el entonces presidente del Museo Portuario, Ignacio Domínguez, dejó descubierto este importante renglón que ahora, si de remediar las cosas se trata, habrá de hacer los debidos cambios en el acta constitutiva, con el consiguiente costo. Burocracia que requiere el INAH y que no hay más remedio que acatar.
Pero lo que resulta preocupante es que nadie, ningún organismo de esos, ha hecho hasta ahora gestión alguna para conservar las piezas, con lo que prueban su inutilidad para la acción. Ordóñez explicó a quien escribe estas líneas que la gestión debiera hacerla el grupo directivo del Museo Portuario, que hasta ahora ha descansado, y sigue descansando de no hacer nada. Por esta razón, es que Ordóñez, quien parece ser la única voz interesada en Coatzacoalcos, pidió el respaldo de la Asociación Historiográfica de Coatzacoalcos para gestionar que las piezas queden en resguardo y a cargo de esta asociación.
Cabe decir que esta Asociación sí cumple con la condición de tener ese estatuto en su acta constitutiva. Decir que incorporar este estatuto costó a este humilde (y ponzoñoso) redactor el haber tenido que alzar la voz ante el muy respetado señor Alberto Ocampo, quien entendió finalmente la necesidad de este estatuto y procedió a pedir al notario que lo incorporara. Sólo fue secundada la voz por Rafael Alcántara, quien hoy en día es presidente de la mesa directiva de esta Asociación, y quien tiene el empuje para hacer que cumpla con su función social.
Para abundar, aunque la Asociación Historiográfica de Coatzacoalcos no es un museo, sí tiene la condición formal para coadyuvar en el resguardo del patrimonio Artístico y Cultural de la Nación, por lo que sería muy sano que el INAH la tomara en cuenta y, con el debido papeleo entre asociaciones, efectuar un convenio –si es posible notarial– a fin de que se exhiban las piezas en las salas que el Museo Portuario tiene para ese fin, y se consiga el presupuesto necesario para montar la exposición con las debidas condiciones museográficas. Esto tal vez permita salvar de la muerte real a un museo –el único en Coatzacoalcos– que ha sido descuidado por los socios, lo que ha provocado el abandono presupuestario de las autoridades, y que en un tiempo más o menos corto, de seguir en esa inanición, quede como un cadáver cultural más de los que pueblan Coatzacoalcos.
Así que el reto es proceder con inteligencia, apoyarse en los que saben de estas cosas (que además son habitantes de la localidad) y dejar el relumbrón social para otros momentos. Hoy es el momento de actuar, de hacer proyectos técnicos, de convencer a los especialistas y a las instituciones, de buscar presupuestos que no entrañen compromisos ni deshonestidades. Ya pasó el inútil momento de la farsa social y llegó el momento solidario del trabajo.
martes, 8 de abril de 2008
La Torpeza del Faro
Es de preocuparse que el Director del Museo Portuario de Coatzacoalcos, más conocido como “museo del faro”, carezca de la capacidad para ofrecer sus espacios y habilidad técnica para alojar las piezas encontradas en la excavación del INAH en Allende. Y es de preocuparse porque un director que no cree en la institución que dirige no es ni siquiera digno de dirigirla, ¿a dónde la va a llevar?
Somos conscientes de que el citado museo está localizado en la comunidad de Allende, a donde parece ser que no desea viajar la crema y nata de la “societé” porteña. Pero eso no debe importar, pues salvo unas pocas honrosas excepciones, esa crema y nata social es capaz de hacer muy poco por la cultura de la ciudad que los aloja y los ha tornado en opulentos rucios. ¿Porqué entonces no alojar los hallazgos en este museo ya existente?
Propalar a los cuatro vientos que en mayo, que ya está encima, serán saqueadas las piezas exploradas y llevadas a alguna oscura bodega del INAH en Veracruz, no creo que sea una buena fórmula para presionar a un ayuntamiento que carece de recursos para las actividades culturales, y los pocos con que cuenta son asignados por el gobierno estatal para el Encuentro del Mar, a fin de que proponga un proyecto de museo local. Me gustaría saber si alguno de los funcionarios de alto nivel municipal se interesa por la historia y la cultura local pero creo que para la mayor parte de ellos el nombre de rucios les va mejor que el de cultivados.
Así entonces, no conviene al director Ordóñez amenazar con la negativa que a los políticos les importa poco en vez de ofrecer el Museo Portuario de Coatzacoalcos para que se haga cargo de los hallazgos, que por cierto son de tipo portuario. Lo conducente es proponer un guión para incorporar los hallazgos en una sección temática que hable de los orígenes y antecedentes de la actividad portuaria en Coatzacoalcos y muestre los hallazgos, conservados debidamente, con todos los requerimientos técnicos para hacer duradera y atractiva la exposición.
Incluso, se debe cobrar a los visitantes una módica cantidad, algo así como $ 15.00 por adultos, por admirar y conocer esa parte de la historia portuaria. Así, en vez de multiplicar museítos de tipo bonsái, se lograría robustecer el único museo debidamente registrado que hay en Coatzacoalcos. No acabo de entender porqué el director Ordóñez boicotea esta institución para presionar al ayuntamiento a fin de crear algo que todavía no pasa ni por las cabezas de los gobernantes.
Pero entiendo menos que la directiva del Museo Portuario de Coatzacoalcos A.C., integrada por hombres de probidad a toda duda, no se hayan preocupado siquiera por proponer esta institución para que de cobijo y desarrolle un guión museográfico para alojar los recientes descubrimientos.
Tal vez, la apatía de estos hombres es la causante de que el Director boicotee al museo insistiendo en la creación de otro más, que será el que aloje las piezas. Sabemos que esto es un dispendio innecesario, ¿o será que el dispendio es tener el museo de faro?
Somos conscientes de que el citado museo está localizado en la comunidad de Allende, a donde parece ser que no desea viajar la crema y nata de la “societé” porteña. Pero eso no debe importar, pues salvo unas pocas honrosas excepciones, esa crema y nata social es capaz de hacer muy poco por la cultura de la ciudad que los aloja y los ha tornado en opulentos rucios. ¿Porqué entonces no alojar los hallazgos en este museo ya existente?
Propalar a los cuatro vientos que en mayo, que ya está encima, serán saqueadas las piezas exploradas y llevadas a alguna oscura bodega del INAH en Veracruz, no creo que sea una buena fórmula para presionar a un ayuntamiento que carece de recursos para las actividades culturales, y los pocos con que cuenta son asignados por el gobierno estatal para el Encuentro del Mar, a fin de que proponga un proyecto de museo local. Me gustaría saber si alguno de los funcionarios de alto nivel municipal se interesa por la historia y la cultura local pero creo que para la mayor parte de ellos el nombre de rucios les va mejor que el de cultivados.
Así entonces, no conviene al director Ordóñez amenazar con la negativa que a los políticos les importa poco en vez de ofrecer el Museo Portuario de Coatzacoalcos para que se haga cargo de los hallazgos, que por cierto son de tipo portuario. Lo conducente es proponer un guión para incorporar los hallazgos en una sección temática que hable de los orígenes y antecedentes de la actividad portuaria en Coatzacoalcos y muestre los hallazgos, conservados debidamente, con todos los requerimientos técnicos para hacer duradera y atractiva la exposición.
Incluso, se debe cobrar a los visitantes una módica cantidad, algo así como $ 15.00 por adultos, por admirar y conocer esa parte de la historia portuaria. Así, en vez de multiplicar museítos de tipo bonsái, se lograría robustecer el único museo debidamente registrado que hay en Coatzacoalcos. No acabo de entender porqué el director Ordóñez boicotea esta institución para presionar al ayuntamiento a fin de crear algo que todavía no pasa ni por las cabezas de los gobernantes.
Pero entiendo menos que la directiva del Museo Portuario de Coatzacoalcos A.C., integrada por hombres de probidad a toda duda, no se hayan preocupado siquiera por proponer esta institución para que de cobijo y desarrolle un guión museográfico para alojar los recientes descubrimientos.
Tal vez, la apatía de estos hombres es la causante de que el Director boicotee al museo insistiendo en la creación de otro más, que será el que aloje las piezas. Sabemos que esto es un dispendio innecesario, ¿o será que el dispendio es tener el museo de faro?
viernes, 7 de marzo de 2008
Las Segundas Partes
Dicen que en el amor no son buenas las segundas partes, no lo sé, pero estoy seguro de que en política son malísimas. Los ejemplos sobran, como la segunda parte de Juan Osorio, o la de Marcelo Montiel.
A Osorio le bastaron seis meses, antes de su pretendido “suicidio”, con dos balazos en la cabeza y en un área poco cómoda de alcanzar por el “auto homicida”, para demostrar que tenía nexos con todos los giros oscuros que se pueda imaginar el lector: detectamos que permitía que uno de los empleados municipales de alto nivel –nótese: de los empleados de confianza, que son los seleccionados por el alcalde– practicara el abigeato e introdujera la carne en camiones de transporte a las 3:00 de la mañana, destinada a ciertas carnicerías que participaban en el trato. Esto lo confirmó el entonces presidente de la Asociación Ganadera de Coatzacoalcos, Wilebaldo Carmona Bello, hoy extinto. Supimos otras muchas cosas más, en connivencia con su “equipo de trabajos”, cosas que dieron como resultado una deuda de más de 6 mil millones de pesos en tan sólo seis meses que tuvo que soportar Coatzacoalcos a este personaje.
En el caso de Montiel, quien ni siquiera es oriundo de este noble municipio, se vieron muchas irregularidades en su pasada administración, pero pasaron por alto dadas las instrucciones de Fidel Herrera de no lastimarlo porque esto tocaba a su partido político, así que fueron muy pocas las cosas dadas a conocer y que no tienen que ver con la vida privada del hombre que vistió de verde por cuatro años –al cabo, su vida privada es simplemente personal–.
Pero ahora sacó las garras desde el primer día de la administración, permitiendo que su directora del DIF buscara enlodar a una administración que fue a todas luces recta, bien intencionada y con un nivel de calidad que pocas veces se ha visto en el país entero. Cuando esos ruidos de chisme y calumnia se gastaron, pudimos ver la manera irregular en que se manejó el tan criticable carnaval.
No sólo por haber estado montado casi un mes después de las fechas regulares para este tipo de eventos –tan absurdos como toda la modernidad, pero altamente lucrativos para cierta capa de comerciantes–. Vimos que se comerció con el vicio y la perversión como casi no puede concebir una mente normal.
Pero todos los que antes se beneficiaban con la venta de cervezas a través de concesiones exclusivas para el evento, ahora todos, sin excepción, salieron perdiendo y ganó, sólo y tan sólo, el grupo Femsa y el tesorero municipal –de nada ilustres nexos con el “equipo” que saqueó Coatzacoalcos en la segunda parte de Osorio.
Está en puerta la inútil expoferia, que será igual de viciosa que el trasnochado carnaval, y veremos muchas otras atrocidades y latrocinios. El pueblo, ellos creen que está feliz, pero en las urnas saben que se reflejará.
Ahora se ve claro el perfil que lleva el (nada honorable) ayuntamiento de Coatzacoalcos en este y los próximos dos años. Y adelantamos ya la consecuencia: nadie querrá nada con el PRI, así que ya pueden afilar sus armas los panistas y los perredistas, algo les habrá de tocar y, si tienen suerte, será de ellos la alcaldía y tal vez la gubernatura. Porque nadie, ni el Tío Fide, nada puede hacer para frenar las irregularidades en Coatzacoalcos. Mala la hora de permitir que gobernara la Corrales y su grupo dando la cara a través de Montiel, caro le va a costar a Fidel el haber tolerado esta segunda parte, que no sólo es de Montiel, sino que más resulta ser del grupo de la Corrales.
A Osorio le bastaron seis meses, antes de su pretendido “suicidio”, con dos balazos en la cabeza y en un área poco cómoda de alcanzar por el “auto homicida”, para demostrar que tenía nexos con todos los giros oscuros que se pueda imaginar el lector: detectamos que permitía que uno de los empleados municipales de alto nivel –nótese: de los empleados de confianza, que son los seleccionados por el alcalde– practicara el abigeato e introdujera la carne en camiones de transporte a las 3:00 de la mañana, destinada a ciertas carnicerías que participaban en el trato. Esto lo confirmó el entonces presidente de la Asociación Ganadera de Coatzacoalcos, Wilebaldo Carmona Bello, hoy extinto. Supimos otras muchas cosas más, en connivencia con su “equipo de trabajos”, cosas que dieron como resultado una deuda de más de 6 mil millones de pesos en tan sólo seis meses que tuvo que soportar Coatzacoalcos a este personaje.
En el caso de Montiel, quien ni siquiera es oriundo de este noble municipio, se vieron muchas irregularidades en su pasada administración, pero pasaron por alto dadas las instrucciones de Fidel Herrera de no lastimarlo porque esto tocaba a su partido político, así que fueron muy pocas las cosas dadas a conocer y que no tienen que ver con la vida privada del hombre que vistió de verde por cuatro años –al cabo, su vida privada es simplemente personal–.
Pero ahora sacó las garras desde el primer día de la administración, permitiendo que su directora del DIF buscara enlodar a una administración que fue a todas luces recta, bien intencionada y con un nivel de calidad que pocas veces se ha visto en el país entero. Cuando esos ruidos de chisme y calumnia se gastaron, pudimos ver la manera irregular en que se manejó el tan criticable carnaval.
No sólo por haber estado montado casi un mes después de las fechas regulares para este tipo de eventos –tan absurdos como toda la modernidad, pero altamente lucrativos para cierta capa de comerciantes–. Vimos que se comerció con el vicio y la perversión como casi no puede concebir una mente normal.
Pero todos los que antes se beneficiaban con la venta de cervezas a través de concesiones exclusivas para el evento, ahora todos, sin excepción, salieron perdiendo y ganó, sólo y tan sólo, el grupo Femsa y el tesorero municipal –de nada ilustres nexos con el “equipo” que saqueó Coatzacoalcos en la segunda parte de Osorio.
Está en puerta la inútil expoferia, que será igual de viciosa que el trasnochado carnaval, y veremos muchas otras atrocidades y latrocinios. El pueblo, ellos creen que está feliz, pero en las urnas saben que se reflejará.
Ahora se ve claro el perfil que lleva el (nada honorable) ayuntamiento de Coatzacoalcos en este y los próximos dos años. Y adelantamos ya la consecuencia: nadie querrá nada con el PRI, así que ya pueden afilar sus armas los panistas y los perredistas, algo les habrá de tocar y, si tienen suerte, será de ellos la alcaldía y tal vez la gubernatura. Porque nadie, ni el Tío Fide, nada puede hacer para frenar las irregularidades en Coatzacoalcos. Mala la hora de permitir que gobernara la Corrales y su grupo dando la cara a través de Montiel, caro le va a costar a Fidel el haber tolerado esta segunda parte, que no sólo es de Montiel, sino que más resulta ser del grupo de la Corrales.
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